El 18 de noviembre de 1885 nace José Kentenich en Gymnich, cerca de Colonia, Alemania. El 8 de julio de 1910 es ordenado sacerdote en la comunidad de los Padres Pallottinos y en octubre de 1912 es nombrado director espiritual del seminario menor de los Pallottinos en la localidad de Schoenstatt, cerca de la ciudad de Coblenza.
El 18 de octubre de 1914, en pleno estallido de la Primera Guerra Mundial, convoca a los jóvenes en una la vieja capillita y les expresa su audaz pensamiento: pedirle a la Sma. Virgen que se establezca allí y, con su presencia maternal, transforme la capilla en un lugar de gracias y de peregrinación. En estos años el P. Kentenich pone los fundamentos del Movimiento de Schoenstatt y a partir del año 1926 funda los distintos institutos seculares laicales y sacerdotales.
Durante varios años predica retiros espirituales y dicta conferencias a miles de sacerdotes. Respondiendo a las grandes necesidades del tiempo de entreguerras comienza a dictar jornadas pedagógicas, matrimoniales y sociales.
En 1941 es interrogado por la Gestapo y permanece detenido durante cuatro semanas en una cárcel de Coblenza. Luego de investigar su caso deciden mandarlo preso al campo de concentración de Dachau, cerca de Munich. En el campo de concentración continua con sus ejercicios espirituales a los sacerdotes y desarrolla una intensa actividad pastoral a pesar del peligro de muerte que ello implica. El 6 de abril de 1945, ante el avance del ejército aliado, sale de Dachau.
Entre 1947 y 1952 comienzan sus viajes apostólicos a Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Sudáfrica y Estados Unidos con el fin de buscar en estas tierras “aliados” para la obra de la Sma. Virgen. Fue durante este período de sus viajes que el Movimiento de Schönstatt fue examinado por las autoridades de la Iglesia- revisión deseada por el P. Kentenich. La Visitación fue exitosa. Sin embargo se hicieron algunos comentarios críticos sobre aspectos que el P. Kentenich consideraba esenciales y que no pudo ignorar. Esto dio lugar a la preparación de una larga carta en respuesta al resultado de la Visitación. Esta carta fue el comienzo de su exilio. Tanto que el P. Kentenich fue removido de su Movimiento y enviado a Milwaukee, en los Estados Unidos, donde permaneció durante 14 largos años hasta su rehabilitación por el Papa Pablo VI en una audiencia especial.En la Navidad de 1965 regresa a Schoenstatt, y sin atender a su avanzada edad, se dedica con todas sus energías a la dirección de su Obra, extendida por todo el mundo.
El 15 de septiembre de 1968, después de celebrar la santa Misa muere el P. José Kentenich. Deja tras de sí un movimiento internacional, seis institutos seculares de mujeres, hombres, familias y sacerdotes, otras numerosas comunidades laicales de vida consagrada y una obra sacerdotal inabarcable. No solamente ha muerto un gran sacerdote, ha muerto un verdadero Padre. En su simple sepultura está escrito, según su expresa voluntad, una sola frase: DILEXIT ECCLESIAM (Amó a la Iglesia).
Tal como manifestara el 1985 el Cardenal Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI, “…cuando el Padre José Kentenich tomó la decisión fundamental de su vida al sellar esta alianza de amor con la Madre del Señor (…) se decidió a configurar su vida mediante el dejarse formar, el escuchar y atender (…) Tal unión, tal alianza, no fue en él una alianza entre personas de este mundo, no fue un vivir a partir de las propias fuerzas de este mundo, sino que fue un abrirse a la amplitud del Eterno (…) Él selló alianza con María, la Madre del Señor, para a partir de Ella, que es Iglesia en persona, llegar a ser Iglesia: un total y limpio Sí a la voluntad de Dios” . |
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